martes, 29 de junio de 2010

INTERCULTURALIDAD EN COLOMBIA

Según el sociólogo y antropólogo Tomás R. Austin Millán "La interculturalidad se refiere a la interacción comunicativa que se produce entre dos o más grupos humanos de diferente cultura. Si a uno o varios de los grupos en interacción mutua se les va a llamar etnias, sociedades, culturas o comunidades es más bien materia de preferencias de escuelas de ciencias sociales y en ningún caso se trata de diferencias epistemológicas".

La interculturalidad se refiere a la interacción entre culturas, de una forma respetuosa, donde se concibe que ningún grupo cultural está por encima del otro, favoreciendo en todo momento la integración y convivencia entre culturas. En las relaciones interculturales se establece una relación basada en el respeto a la diversidad y el enriquecimiento mutuo; sin embargo no es un proceso exento de conflictos, estos se resuelven mediante el respeto, el diálogo, la escucha mutua, la concertación y la sinergia.

Colombia encierra una variedad de paisajes y ciudades pero además cuenta con una cultura diversa que es el producto de su interesante inmigración. Porque remontándonos a la historia, la composición actual de los colombianos es producto de la conquista de los blancos europeos, en especial llegados de España quienes a su vez trajeron esclavos africanos.

¿Cuál fue la consecuencia de esa mezcla? Un país multiétnico con culturas y rasgos diferentes de acuerdo a cada región. En la zona andina predomina entonces la herencia europea mientras que la región caribeña se caracteriza por un pasado mezcla de indígena y africano. En cuanto al área que da al océano Pacífico, hablamos de una cultura también indígena, en este caso de la Orinoquia y la Amazonia.

Sin dudas, esta variedad de culturas da lugar a una gran riqueza de tradiciones, que se expresa tanto en el arte como en las artesanías, la arquitectura, la pintura o el cine y la fotografía.

Si nos remitimos a las estadísticas, Colombia cuenta con 87 pueblos indígenas que utilizan alguna de las 64 lenguas nativas. Por otra parte, cuenta con varios millones de habitantes afrocolombianos, más de 30 millones de mestizos, doce mil gitanos y una gran cantidad de inmigrantes de diferentes lugares.

El grupo étnico más numeroso de Colombia es el mestizo, que conforma el 58% del total de la población. El segundo grupo es el de los blancos con 20%, seguido por el afrocolombiano que con el 10,6% representa la tercera población negra más grande de América, después de los Estados Unidos y Brasil. Los indígenas conforman el 3,4% de la población nacional y los gitanos el 0,001%.

Las proporciones de los diferentes grupos étnicos indígenas varían notoriamente según la región. En la región del Caribe colombiano se encuentran los grupos étnicos kogi, sanha, wayúu, kankuama, chimilas e ikas o arhuacos. En la región del Pacífico colombiano se encuentran los grupos kuna, embera, waunama y kwaiker. En la región amazónica se encuentran los tikunas, huitotos, coconucos, andokes, muinanes, salibas, yakunas, cubeos, curripacos y tucanos. En la región andina se encuentran los yukos, baríes, u'was, guambianos, paeces, sibundoy y muiscas. A su vez, en la región de la Orinoquía se encuentran los tunebos, tiniguas, guayaberos, achaguas, piapocos, sálibas, guahibos, piaroas, betoyes, yaruros y puinaves.

Entre los inmigrantes, los grupos mayores son los provenientes del mundo árabe, España, Italia, Alemania, Costa Rica y China, así como judíos y gitanos. A fines del siglo XIX, Barranquilla recibió gran cantidad de inmigrantes europeos (alemanes, franceses, italianos), árabes del Medio Oriente (Líbano y Siria), estadounidenses, japoneses, cubanos y chinos, entre otros, que se dispersaron por toda la geografía nacional. En Maicao, Guajira, se encuentra la comunidad árabe y musulmana más numerosa de Colombia; descendientes de los inmigrantes árabes también tienen fuerte presencia en el departamento de Córdoba, en Barranquilla, en Valledupar, en Bogotá y en el Valle del Cauca. Inmigrantes de otros países latinoamericanos como Brasil, Venezuela, Chile, Ecuador, Argentina, Perú y las Antillas, entre otros, también tienen presencia, aunque mínima en Colombia.

Sin dudas, podríamos hablar de un crisol de razas que consigue vivir en armonía respetando las tradiciones ancestrales, sin embargo ciertos sectores de la sociedad colombiana continúan sufriendo marginación
y por desgracia, aunque no resulta extraño para nadie, al igual que en otros países, la esclavitud perdura y se manifiesta en comunidades que están marginalizadas tanto en lo económico como en lo social, enfrentando a la vez actitudes racistas y discriminación estructural.

Han quedado en el papel las buenas intenciones, y tampoco extraña a nadie, las disposiciones en la constitución, la legislación y sus políticas para atender ciertos aspectos de las disparidades en este país. Las minorías raciales, de género y étnicas, ven con horror que el legado de la esclavitud sigue teniendo un profundo impacto en sus vidas.

Además, las comunidades Afrocolombianas se enfrentan a retos emergentes. Entre ellos, la violencia en manos de grupos paramilitares y la lucha en curso por sus tierras y territorios, el desplazamiento forzado, el impacto de la agroindustria, los intereses madereros y mineros y los “mega proyectos” destinados al desarrollo económico y a la explotación de los recursos humanos.

Por otra parte, en este video se muestra la discriminacion hecha en un lugar publico en Bogotá.




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